Fuentes laboristas sostienen que la canciller Yvette Cooper y el secretario de Defensa, John Healey, se acercarían al despacho del primer ministro para decirle que se le acabó el tiempo. “El juego ha terminado”, dirían. Especulan que podría ser hoy por la noche o mañana.
El primer ministro afirmó que no abandonaría la lucha por el futuro de Gran Bretaña en su intento por salvar su mandato, tras los desastrosos resultados electorales de la semana pasada.
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