- El libro analiza talleres donde escribir funciona como herramienta para elaborar traumas y reconstruir la propia voz.
- Un recorrido que enlaza salud mental, experiencias de encierro, violencia y memoria colectiva.
- La propuesta dialoga además con una tradición literaria que convierte el dolor en forma poética.
¿Puede la escritura reparar heridas?: Amelia María Zerillo explora su poder terapéutico


Noticias Relacionadas
Un libro para leer con los chicos: hoy recomienda Gloria Peirano
‘La chica de nadie’: el relato póstumo de Virginia Giuffre, víctima de Jeffrey Epstein
“Código natal”: Adriana Bustos y sus constelaciones preciosistas