Se llama Mythos y ha desencadenado respuestas de emergencia por parte de bancos centrales y agencias de inteligencia de todo el mundo, mientras su creadora decide quién tiene acceso a este poderoso modelo.
La disputa surge en un momento de escasa cooperación internacional en materia de IA. Los gobiernos se miran con recelo mientras las corporaciones compiten por superar a sus rivales. No existe un tratado equivalente al Tratado de No Proliferación Nuclear, ni inspecciones conjuntas, ni normas consensuadas sobre cómo gestionar algo como Mythos.
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