Lo hizo al hablar ante una multitud de 40 mil personas, más otras 20 mil que lo siguieron en las inmediaciones esta tarde en Soaurimo, 800 kilómetros al norte de la capital de Angola.
El pontífice condenó la explotación y corrupción por parte de los poderosos y dijo que muchos deseos de la gente son frustrados por las injusticias, pero Cristo escucha el grito de los pueblos frente a estos males que “en cada sufrimiento nos conforta y nos alienta en la misión”.
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