A la orilla de una carretera periférica al sureste de La Habana, algunos vendedores lo ofrecen directamente sobre el asfalto y braseros artesanales, unos fabricados con viejos tambores de lavadora y otros más sofisticados.
La caída de Nicolás Maduro, capturado el 3 de enero en Caracas en una incursión militar estadounidense, hizo saltar las alarmas en la isla, que ya antes tenía dificultades para cubrir la mitad de sus necesidades en electricidad.
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