- Entre 1963 y 1965, el sable de San Martín salió del Museo Histórico Nacional en dos robos casi idénticos que marcaron una época.
- La pieza pasó a ser objeto de rituales políticos y disputas simbólicas.
- Su nuevo traslado reaviva el debate sobre patrimonio, custodia y memoria histórica.
El sable del Libertador: dos increíbles robos y una cápsula de vidrio blindado que lo protege ahora


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